La crisis económica ha provocado uno de los debates más intensos de las últimas décadas, centrado, unas veces, en la identificación y persecución de sus culpables; otras, en las propuestas alternativas para la corrección de los factores que la causaron. Se ha planteado, incluso, la reformulación del capitalismo y se ha solicitado una intensificación de la regulación o la adopción de medidas proteccionistas. Todo ello sin matices y, en algunos casos, con acaloramiento o sin la oportuna deliberación y rigor científico.
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