Presentación y planteamiento estratégico
La Fundación Rafael del Pino está clasificada e inscrita en el Registro de Fundaciones del Protectorado de Fundaciones del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte con el número de registro 479. Está incluida entre las entidades reguladas por la Ley de Fundaciones e Incentivos Fiscales a la Participación Privada en Actividades de Interés General. Los principios que inspiran a la Fundación Rafael del Pino son:
- • Defensa de los intereses generales
- • Espíritu innovador
- • Rigor
- • Libertad
- • Transparencia
- • Vocación de servicio
La Fundación Rafael del Pino ha definido como objetivos:
Formar dirigentes
La Fundación pretende contribuir a la formación de los dirigentes, actuales y futuros, para que puedan desarrollar con éxito sus iniciativas y capacidades.
La Fundación no limita el concepto de dirigente al mundo empresarial. También considera importantes otros campos del saber como la economía, el derecho y la justicia, la salud, los medios de comunicación, la política y la gestión pública, las relaciones internacionales, la historia o la educación.
Impulsar la iniciativa individual, los principios del libre mercado y la libertad de empresa
En un tiempo caracterizado por la globalización de los mercados y la nueva economía de la información, la Fundación quiere contribuir a la mejora de los conocimientos de los dirigentes sobre la base de los principios de la libre iniciativa individual, del libre mercado y de la libertad de empresa.
Contribuir a mejorar la salud y las condiciones de vida de los ciudadanos
El Patronato, a iniciativa del Fundador, acordó que la defensa de la salud ocupara un lugar destacado entre los objetivos prioritarios de la Fundación.
Promocionar y conservar el patrimonio histórico y cultural español
El conocimiento del pasado ayuda a proyectar el futuro. Por ello, la Fundación desea contribuir al conocimiento de la historia, a la defensa del patrimonio cultural hispánico y a favorecer la creciente importancia de la lengua española como vehículo de comunicación en el mundo.
La Fundación Rafael del Pino, tras hacer un balance de las actuaciones llevadas a cabo con el fin de proyectar el futuro de acuerdo con sus fines fundacionales, concluyó que sus objetivos estratégicos exigen la construcción de un marco conceptual robusto y flexible que dote de coherencia y continuidad a sus actividades. Para ello, es necesario tomar en consideración la cultura dominante y sus aspectos diferenciales, los conocimientos adquiridos y aplicados por la sociedad española y el marco regulador.
Entiende la Fundación que el dinamismo económico y social de un país se apoya, esencialmente, sobre la competitividad de sus empresas y que ésta depende, fundamentalmente, de la educación de sus ciudadanos y de la formación y capacidad de sus dirigentes. Los cambios registrados en los últimos años permiten sostener la idea de que si la ventaja competitiva de las empresas se ha basado en la disponibilidad de capital, tecnología e insumos básicos, ahora, cuando los mercados globalizados permiten obtener cuanto se requiere para la producción de bienes y servicios, las empresas se diferencian por sus conocimientos, en su mayoría tácitos, reflejados en sus sistemas de información y de resolución de problemas, por sus activos intangibles y por las capacidades de sus dirigentes para crear y desarrollar innovaciones y estrategias.
La Fundación considera que el bienestar de las sociedades modernas requiere que sus empresas sean prósperas y eficientes pues su futuro depende, en buena medida, de sus resultados en mercados progresivamente globalizados y competitivos. En consecuencia, es necesario contribuir a incentivar la creación empresarial y la vitalidad emprendedora, acumular conocimientos en relación con la dirección empresarial, fomentar el papel de las instituciones encargadas de facilitar la creación y el desarrollo empresarial, proteger los derechos de los inversores e impulsar decididamente la competencia y la transparencia de los mercados.
De acuerdo con las directrices de su Patronato, su Comisión Ejecutiva y su Consejo Asesor, la Fundación prioriza los programas propios, sin que de ello deba deducirse que deje de tomar en consideración las propuestas de terceros. De esta forma, se pretende continuar el proceso de articulación entre los principios generales que deben inspirar el quehacer de la Fundación y el desarrollo de sus actividades.
Medalla de Honor de la Asociación Española de Fundaciones
La Fundación Rafael del Pino recibió la Medalla de Honor de la Asociación Española de Fundaciones (AEF) de manos de S.A.R. D. Carlos de Borbón, Infante de España y Presidente de Honor de la AEF. Dicha distinción fue concedida como reconocimiento a la importante y destacada labor desarrollada por la Fundación Rafael del Pino desde su creación en el año 1999.
María del Pino y Calvo-Sotelo, Presidenta de la Fundación Rafael del Pino, recogió la Medalla de Honor en un solemne acto celebrado el día 19 de noviembre de 2008, en el contexto de la Tercera Conferencia General de la AEF, presidida por S.M. la Reina.