Carta del Director
Tras la creación de la Fundación, en el año 1999, el año 2008 ha sido el único año triste de su historia. La causa ha sido el fallecimiento del Presidente-Fundador.
Quedan atrás unos años duros tras un accidente cuyas consecuencias llevó con la entereza de los grandes hombres. En ningún momento dejó de preocuparse por la Fundación y de ocuparse de la misma. Siempre participó en el diseño de sus actividades. Todos cuantos hemos trabajado en la Fundación nos hemos beneficiado permanentemente de su experiencia, consejo permanente y maestrazgo. Y, sobre todo, de su inequívoca apuesta por la excelencia en el desarrollo de las actividades de la Fundación. Las cartas de la Presidenta y del Director, incluidas en la Memoria correspondiente al ejercicio 2007, dejaron manifiesta constancia de su dolor y sentimientos por el fallecimiento de Rafael del Pino.
Como escribió Rafael del Pino en la primera Memoria de la Fundación, correspondiente al año 2001, las organizaciones, “como ocurre con los edificios o las carreteras, se construyen paso a paso, con cierta prisa y, sobre todo, sin interrupciones”. Fiel a este compromiso, la Fundación procedió -el día 21 de julio de 2008- a elegir nueva Presidenta en la persona de quien ya era Vicepresidenta, María del Pino, con la pretensión de que ni el quehacer cotidiano ni el ritmo de la marcha de la Fundación se vieran afectados.
Estos ocho años han sido unos años caracterizados por la ilusión y el trabajo creativo. También por la evolución de las ideas. Rafael del Pino, tras su voluntaria jubilación al frente de Ferrovial al cumplir 80 años, decidió dedicar toda su energía a contribuir a mejorar los conocimientos de los dirigentes de la España del futuro y a mejorar el bienestar de sus conciudadanos. Tras su accidente, decidió añadir a sus preocupaciones su voluntad de contribuir a ayudar a quienes han tenido la desgracia de sufrir una lesión medular y a colaborar en la lucha contra el cáncer. 2008 ha sido un año presidido por el impacto de la crisis económica que ha afectado a las organizaciones y a las empresas. La Fundación también ha recibido este impacto debido a la evolución negativa del mercado de valores sobre los rendimientos de la renta fija y variable.
La Fundación decidió convertir la situación en una oportunidad que ha permitido reconsiderar sus objetivos y su conducta. La primera reacción fue acentuar, aún más, el riguroso control del gasto y reforzar el objetivo de la eficiencia como guía en el proceso de selección de proyectos. Además, consciente de las consecuencias de la crisis económica sobre las finanzas de la Fundación, en la reunión del Patronato correspondiente al mes de mayo se tomó la decisión de reducir el gasto presupuestado aprobado por el Patronato en el mes de diciembre de 2007. Este hecho impidió el desarrollo de algunos proyectos pero es justo subrayar que muchos beneficiarios de los programas de la Fundación han contribuido a la reducción de dicho gasto. El resultado final ha sido la amortiguación del impacto de la crisis financiera. De hecho, a pesar de los efectos de la crisis económica, la Fundación reforzó su programa de Conferencias magistrales y reuniones de expertos y mantuvo su programa de formación de dirigentes y de investigación, incluyendo iniciativas relevantes como el ciclo de conferencias sobre el cambio climático, la Exposición Ilustración y Liberalismo 1788-1814 o la magna investigación sobre las Cortes de Cádiz y la Constitución de Cádiz - 200 años.
Con estas referencias deben destacarse las siguientes innovaciones introducidas en la programación de las actividades de la Fundación.
En primer lugar, la preocupación por el retorno del talento. Tras muchos años de dedicar una parte relevante de los recursos de la Fundación a la concesión de Becas de postgrado, ésta ha decidido combinar el programa con otro cuyo objetivo es la atracción del talento docente e investigador. De esta forma, el proceso de formación de estudiantes españoles en las mejores Universidades y centros de investigación del mundo se complementará con el retorno a España de profesores e investigadores españoles que desarrollan su labor en aquellos centros.
En segundo lugar, la dedicación de una parte de los recursos de la Fundación a los programas dirigidos a mejorar las condiciones de vida de los lesionados medulares y a la lucha contra el cáncer. En efecto, de acuerdo con la iniciativa del Fundador, el Patronato de la Fundación acordó dedicar parte de sus recursos a la investigación y a la formación avanzada de especialistas en el campo de la oncología. Al mismo tiempo, decidió impulsar iniciativas dirigidas a mejorar la calidad de vida de los lesionados medulares, una de cuyas expresiones es la construcción del Complejo Polideportivo Rafael del Pino, anexo al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo que, en su día, será donado a la Comunidad de Castilla-La Mancha, financiado a partir de una aportación extraordinaria del Fundador.
Por último, cabe destacar el alto honor que ha supuesto la decisión de la Asociación Española de Fundaciones de conceder su Medalla de Honor a la Fundación en reconocimiento a la labor desarrollada por la misma desde su creación.
De acuerdo con la Memoria de 2008 de la Asociación Española de Fundaciones, la Medalla de Honor “recompensa también el extraordinario trabajo del Patronato, del equipo de dirección y de todo el personal de la Fundación”. Palabras a las que sólo se puede corresponder con gratitud y, si cabe, con más ilusión en el proyecto.

Amadeo Petitbò Juan
Director